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febrero 3, 2020 Maria Carmona

Una librería de Sevilla es capaz de imprimir un libro en siete minutos

 

El grupo Lantia Publishing desarrolla en su librería Isla de Papel la «Dragona», una máquina de impresión bajo demanda

 

Jesús Morillo ABC

 

La irrupción de Amazon en el mercado editorial en el comienzo del nuevo milenio ha obligado a todo el sector, desde las editoriales a las librerías, a replantearse cambios en sus modelos de negocio, con el objetivo de poder competir con el gigante de internet.

En Sevilla, la empresa Lantia Publishing se alió el pasado año con Logista Libros, el mayor distribuidor independiente de España, para lanzar un sistema de impresión de libros bajo demanda que permitiera, incluso, editar un solo ejemplar de un título concreto pedido por un usuario en internet, acabando así con el concepto de libro agotado.

«Tenemos una planta de producción con seis máquinas que publican 3.000 libros al día», explica el director general de Lantia, Enrique Parrilla. «Lo que te permite hacer microtiradas de dos o tres ejemplares», añade el director de producción de esta empresa, Gabriel Losada.

Ahora, Lantia da un paso más y en su librería sevillana de Isla de Papel ha desarrollado una máquina, bautizada como «Dragona», que permite imprimir un libro bajo demanda en siete minutos, esto es, en menos tiempo en el que el cliente puede tomarse un café en el bar de al lado mientras espera su ejemplar.

«La “Dragona” responde al concepto de “just in time”. Esta máquina no sirve para hacer una tirada de 2.000 ejemplares, pero permite imprimir un libro en unos minutos», explica el director general de Lantia. Siete minutos para imprimir una novela de 300 páginas, añade, y que se reduce a cuatro para un poemario de unas 80 páginas.

La idea se le ocurrió a Parrilla durante una visita a Nueva York hace seis años, en concreto, en un establecimiento de las librerías McNally Jackson, donde se encontró con una «Expresso Book Machine».

«Esa máquina parecía un engendro frankestiniano y se rompía cada dos por tres, me explicó una de las dependientas», señala Parrilla, pero «nos pusimos a buscar una herramienta similar y encontramos que la empresa Ricoh estaba desarrollando algo parecido».

Tras un año trabajando con esta compañía terminaron desarrollando la «Dragona», una máquina casi «hecha a medida y que tiene un único proveedor de piezas, lo que agiliza las posibles reparaciones», añade. Otro requisito irrenunciable era que la máquina la pudiera manipular alguien sin formación técnica. «La idea es que la pueda gestionar un librero».

Dos PDF

El proceso de fabricación del libro mediante la «Dragona» parte de dos documentos en PDF, uno para la tripa del libro y otro para la cubierta. El papel se puede elegir, —blanco, ahuesado…— y los dos PDF se unen en un ejemplar mediante pegamento. Los formatos van desde 15×21 hasta 17×24 centímetros. Además, la máquina está conectada a internet, por lo que se puede pedir un libro desde casa y recogerlo después en la tienda.

La «Dragona» puede componer todo el proceso de fabricación de un libro, esto es, la impresión desde el PDF y posterior pegado de páginas en diez minutos si es el primer libro del día, pero una vez calentada, puede editar un ejemplar en seis o siete minutos.

Actualmente, Lantia ofrece un catálogo de 32.000 referencias, tanto de sus sellos como de grandes grupos como Planeta, Penguin Random House, MacGraw Hill… La mayor parte de estos títulos son de Lantia, pues las grandes editoriales aún no incluyen este tipo de impresión en sus contratos con los autores. «Nosotros, en nuestros contratos con los autores, los recogemos. Pero aquí la tecnología va por delante de la legislación. Los grandes sellos se incorporarán cuando vean que hay negocio», explica Parrilla.

 

Losada introduciendo el pegamento que pega el libro en la máquina – Raúl Doblado

Libros especializados

El «cliente perfecto» para este tipo de libros, añade, es el que busca libros universitarios, manuales jurídicos, de ciencia, libros especializados… pero también «libros de fondo, como por ejemplo del escritor argentino Abel Posse», que edita Samarcanda, uno de los sellos de Lantia. Para que sea rentable la máquina hay que imprimir 14 títulos al día, que incorpora un software que impide que se puedan hacer copias no autorizadas por la editorial.

La instalación de la «Dragona» en Isla de Papel supone convertir a esta librería de la Puerta Osario en «un campo de pruebas» del negocio del libro. «No hay una librería con 800.000 referencias, por lo que no podemos competir con Amazon, pero podemos dar como valor añadido la experiencia como prescriptor de un librero», indica el director ejecutivo de Lantia, Chema García.

«Tratamos de tener lo mejor de los dos mundos: la experiencia de las librerías con el fondo de Amazon. En España se publican más de 80.000 libros cada año y el 80% de los que se venden lo hacen por recomendación. Al final es el librero de confianza quien orienta a los lectores. Ademas, este sistema ahorra espacio en la librería».

Para Lantia, además, la «Dragona» es un posible vehículo de expansión de sus sellos editoriales por Latinoamérica, un territorio complicado para la distribución. «Queremos ofrecerlo como servicio a librerías. Por ejemplo, México es un país que ofrece muchos problemas de distribución, donde hay demanda de libro español, pero hay que mandarlos por barco, lo que te ahorras con este sistema».

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