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CÓMO CREAR PERSONAJES INOLVIDABLES: CAPÍTULO 3

CÓMO CREAR PERSONAJES INOLVIDABLES: CAPÍTULO 3
junio 22, 2016 Fernando Macías Grosso

CAPÍTULO 3: La multidimensionalidad

La primera parte de la creación del personaje podría ser la elaboración de una ficha de personaje que nos será muy útil para esbozar una idea general sobre este. Estas fichas pueden ir de lo más general a lo más concreto, y nos permitirán siempre tener a mano los datos más relevantes sobre nuestros personajes. Sin embargo, solo con una ficha de personaje no conseguiremos esa multidimensionalidad que nos hemos puesto como objetivo, para eso hace falta algo más.

¿Y qué es ese «algo más»?

Los cuatro pilares que sustentan a un personaje y que lo dotan de las múltiples dimensiones son: el conflicto, el superobjetivo o deseo consciente, el deseo subconsciente y la tensión interna. Pasemos a verlos uno a uno.

El conflicto

El denominado conflicto dramático es un acontecimiento que saca a nuestro personaje del equilibrio en el que se encuentra inicialmente y del que parte la historia. El conflicto lo azuzará, lo zarandeará e intentará derribarlo. Lo que hará único a nuestro personaje será su forma de actuar frente al conflicto. El conflicto es el origen que provocará el desarrollo argumental de nuestra obra: sin conflicto no hay drama.

«El hombre que está dentro vuelve, hacia un lado, hacia el otro, se ve que grita algo, por los movimientos de la boca se nota que repite una palabra, una no, dos, así es realmente, como sabremos cuando alguien, al fin, logra abrir una puerta.

―¡Estoy ciego!».

En Ensayo sobre la ceguera de José Saramago el personaje principal iba conduciendo su coche tan tranquilo, hasta que, de repente se queda totalmente ciego. El hecho de quedarse ciego será el conflicto, y cómo se enfrente a él y lo resuelva será nuestro drama. La ceguera cogerá del cuello a nuestro protagonista y lo zarandeará.

El conflicto puede llegar desde diferentes lugares y afectar al personaje principal de muchas formas. Este puede ser una ruptura sentimental que afectará a sus emociones, una suegra que viene a vivir a casa o un meteorito que se ha estrellado justo a nuestro chalet de la playa y que encierra a un extraterrestre amante del flamenco. El conflicto es lo que hará que nuestro personaje salga de su plácida zona de confort y se precipite al abismo.

El Superobjetivo o deseo consciente

Otro de los elementos principales a la hora de crear un personaje es especificar o tener bien claro cuál es su superobjetivo. Este podemos definirlo como la meta final del personaje principal dentro de una historia. Será el motor que guíe a nuestro personaje a lo largo de la narración y será su deseo consciente.

Veámoslo en un ejemplo. En el libro Los juegos del hambre, el conflicto llega cuando Katniss Evertdeen se ve en cierto modo obligada a participar en un macabro concurso televisivo. El superobjetivo de la protagonista será ganar ese concurso y regresar junto a su madre y su hermana, preferiblemente con vida.

A la hora de crear un personaje es muy importante también saber a qué conflicto va a enfrentarse y cuál será su superobjetivo. De esa manera, podemos calibrar su forma de actuar y enfrentarse a este tipo de situaciones.

El deseo subconsciente

Los personajes memorables y que enamoran a los lectores tienden a tener también, a parte de un deseo consciente, otro deseo subconsciente y será fundamental definirlo a la hora de crearlo.

Si queremos conseguir esa multidimensionalidad del personaje, la cual es nuestro objetivo, el deseo consciente y el deseo subconsciente tienen que contradecirse. Lo que el personaje desea conscientemente será la antítesis de lo que realmente desea sin saberlo.

En el ejemplo de Los juegos del hambre su protagonista, Katniss, detesta la competición en la que se ve envuelta. Por otro lado, ella es una persona que nunca ha matado a nadie ni querría hacerlo jamás, aun así para conseguir su superobjetivo tendrá que matar a otras personas. He aquí nuestro deseo subconsciente.

La tensión interna

La tensión interna es la lucha que se va a producir entre el personaje, su superobjetivo y el deseo subconsciente, por lo que conseguimos desarrollar un personaje multidimensional. De la manera en que enfrentemos a nuestro personaje y de la forma en que demos vida a esta guerra interna dependerá el nivel de complicidad que el lector sienta por nuestro personaje, por lo que deberemos intentar que estos elementos internos sean coherentes y cobren sentido dentro de nuestra historia.

Esperamos que este artículo os haya servido para tomar conciencia del término de multidimensionalidad y que vuestros personajes pasen a ser personajes inolvidables. En el próximo capítulo de esta serie os hablaremos sobre la capacidad de cambio.

Fernando Macías Grosso

Maestro de Educación Primaria, escritor y director de contenidos de Licreatura. Fernando es un gran apasionado de la lectura y la escritura creativa. Sus novelas de intriga policíaca «El asesino de comparsistas» y «El asesino de comparsistas 2: Tras la máscara» han conseguido un enorme éxito.

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