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CONSEJO PARA ESCRITORES: PRACTICA ESCALAS LITERARIAS

CONSEJO PARA ESCRITORES: PRACTICA ESCALAS LITERARIAS
agosto 8, 2019 Chema Garcia

«Somos lo que hacemos una y otra vez. La perfección no es un acto, es un hábito».
Will Durant

Mi hermano Juan José pasó diez años de su vida aprendiendo a tocar el piano. Lo sé porque lo hizo cuando éramos niños y vivíamos en casa de nuestros padres. Lo sé porque lo escuché ensayar a diario.

Aprendió a tocar y llegó a interpretar obras muy complejas, pero cuando ensayaba pasaba un buen rato —a veces se me hacía eterno— practicando escalas, esto es, subiendo y bajando las manos por el piano realizando una especie de ejercicio físico y musical para adquirir destreza.

Una vez practicadas las escalas —y sólo entonces— se ponía a ensayar la obra en la que estuviera trabajando.

¿Por qué cuento esto?

Porque con la escritura pasa lo mismo. Uno no se sienta a escribir y la historia sale sin más. No, no suele suceder así.

Normalmente te sientas con la intención de escribir y… no tienes nada que contar. Comienzas una frase, escribes un párrafo y después… nada. Puedes tener una idea, pero no sabes cómo continuar, no hay fluidez.

Sabes de qué estoy hablando, ¿no? Por eso aconsejo empezar a escribir con un calentamiento a base de «escalas literarias».

¿A qué llamo escala literaria?

A cualquier tema sobre el que puedas escribir cada día. Yo comienzo escribiendo sobre una experiencia del día anterior, algo que me haya hecho sentir bien, algo que me haya llamado la atención: jugar con mis hijos, una conversación auténtica, una canción, un texto que me haya emocionado… Mis escalas consisten en describir —de forma más o menos literaria— una situación del día anterior que me haya hecho sentir bien, que me haya hecho sentirme vivo.

Una vez escrita mi escala diaria, cierro el «cuaderno de escalas» y abro el de relatos o el de la novela en la que esté trabajando y me dejo llevar por la historia.

A veces funciona y otras veces no, pero la práctica, el entrenamiento queda siempre. Practicar escalas cada día permite que te sueltes, hace que, poco a poco, tu mano vaya adquiriendo una destreza para estar preparada el día que sí surjan las palabras de la historia que tienes que contar. Hazlo sin pensar, sin corregir, simplemente déjate llevar.

Imagínate que eres un bombero. Tienes que hacer ejercicio y revisar el equipo a diario para estar preparado por si se produce un incendio. Puede que durante días —incluso semanas—, no pase nada, pero tú tienes que entrenar igual para estar preparado el día que aparezca ese fuego de palabras que sólo podrás sofocar plasmándolas en un papel. Si no estuvieras preparado el fuego surgiría igualmente, pero tú no serías capaz de extinguirlo porque tu mano no estaría preparada para hacerlo.

Así que ya sabes: elige algo sobre lo que puedas escribir a diario y practica tus escalas.

Chema García

Editor en Lantia Publishing. Siempre vinculado profesionalmente al sector editorial y empresas de Tecnología. Es experto en TIC y en el sector editorial, he participado como ponente en numerosos seminarios entorno al sector editorial con gremios de editores y con los más importantes grupos editoriales de Europa y América Latina así como en ferias del libro.

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