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ESCRIBE, NO HAGAS NADA MÁS. O LA SOLEDAD DEL ESCRITOR SEGÚN MARGUERITE DURÁS

ESCRIBE, NO HAGAS NADA MÁS. O LA SOLEDAD DEL ESCRITOR SEGÚN MARGUERITE DURÁS
marzo 7, 2016 Chema Garcia

La soledad de la escritura es una soledad sin la que el escribir no se produce, o se fragmenta exangüe de buscar qué seguir escribiendo. Se desangra, el autor deja de reconocerlo. Alrededor de la persona que escribe libros siempre debe haber una separación de los demás. Es una soledad. Es la soledad del autor, la del escribir. Para empezar, uno se pregunta qué es ese silencio que lo rodea. Y prácticamente a cada paso que se da en una casa y a todas horas del día, bajo todas las luces, ya sean del exterior o de las lámparas encendidas durante el día. Esta soledad real del cuerpo se convierte en la, inviolable, del escribir. Nunca hablaba de eso a nadie. En aquel periodo de mi primera soledad ya había descubierto que lo que yo tenía que hacer era escribir. Raymond Queneau me lo había confirmado. El único principio de Raymond Queneau era este: Escribe, no hagas nada más.

Marguerite Duras (Gia Dinh, Vietnam, 1914 – París, 1995). Novelista, guionista y directora de cine francesa.

Las experiencias que esta francesa vivió junto a su madre en Indochina, donde residió hasta 1932, le sirvieron como inspiración en la novela Un dique contra el Pacífico, con la que se dio a conocer en 1950 tras publicar varias novelas de escaso éxito. En París participó en la Resistencia, por lo que fue deportada a Alemania.

Una vez terminada la contienda, inició su intensa actividad en los campos del periodismo, la novela, el teatro y el cine, y escribió y dirigió varias películas y obras teatrales. Encuadrada inicialmente en los moldes del neorrealismo de posguerra (Los caballitos de Tarquinia, 1953) y afín al movimiento existencialista, se acercó después a los postulados del «nouveau roman», aunque sus novelas no se limitan nunca al mero experimentalismo, sino que dejan traslucir un aliento intensamente personal y vívido, como sucede en Moderato cantabile.

Escribió el guion de la célebre película Hiroshima, mon amour (1958), dirigida por Alain Resnais con gran éxito. Los temas de Duras fueron siempre los mismos: el amor, el sexo, la muerte, la soledad… En 1969 publicó Destruir, dice y dos años después El amor (1971), que anticipa en ciertos aspectos su obra más celebrada, El amante (1984), ganadora, entre otros, del premio Goncourt.

Al año siguiente apareció el relato con fondo autobiográfico El dolor, que fue escrito en 1945, y en 1990 su última novela, La lluvia de verano. La agitada vida de Marguerite Duras rivaliza y se combina con su obra hasta el punto de ser ambas difícilmente comprensibles por separado.

Chema García

Editor en Lantia Publishing. Siempre vinculado profesionalmente al sector editorial y empresas de Tecnología. Es experto en TIC y en el sector editorial, he participado como ponente en numerosos seminarios entorno al sector editorial con gremios de editores y con los más importantes grupos editoriales de Europa y América Latina así como en ferias del libro.

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