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LA FIGURA DEL AGENTE LITERARIO (LO QUE DEBERÍA SER Y HACER)

LA FIGURA DEL AGENTE LITERARIO (LO QUE DEBERÍA SER Y HACER)
mayo 23, 2016 Chema Garcia

Entre un autor y un editor se encuentra la figura del agente literario, que tiene que ser la pieza que medie para que el engranaje sea perfecto. Lo que sucede es que a veces, demasiadas veces, el fiel de la balanza suele decantarse hacia una de las partes, entonces el agente literario puede llegar a convertirse en una pared infranqueable para el autor.

La del agente literario es una actividad muy peculiar: el cliente es el autor, no el editor. Y, sin embargo, a quien se le vende el producto es al editor. Existe un triángulo donde el agente, cuya función primaria es cuidar los intereses del autor, se convierte en mediador de dos partes que no podrían existir la una sin la otra: el autor y el editor.

Lo malo es que en muchas situaciones llamas por teléfono a una de esas agencias literarias y te da la impresión de ser de todo menos autor. Te topas con un muro de muy difícil acceso. La mayoría te trata como si fueras un vendedor de electrodomésticos o, peor. Llamas: Oiga, soy autor, ¿me puede representar? ¿Puede representar mi obra? ¿Tengo alguna posibilidad? Estas preguntas lógicas, sencillas, quedan prendidas en el limbo. No tienen respuestas.

La explicación puede deberse a la presión de los editores, que quieren afinar en el negocio y con ello lograr grandes beneficios. Por lo que esa presión se la transmiten a los agentes literarios. Salvo excepciones honrosas, los editores prefieren recibir los manuscritos de manos del agente literario antes que del propio autor. Esto puede atender a razones como que el agente literario actúa con mayor frialdad y racionalidad que el autor, más pasional y subjetivo. La editorial supone que tiene en sus manos una obra que ha sido previamente tamizada y que ha pasado un proceso de lectura profesional y corrección de estilo. De ahí que el editor le dé una mayor veracidad a la propuesta del agente literario, que ha actuado como primer filtro en la publicación de la obra.

El agente les garantiza a los editores que si les ofrece una obra, es porque sabe que es adecuada para su catálogo. Para eso conoce profundamente la política editorial y los planes de mediano y largo plazo de la empresa, y muchas veces, desarrolla con el editor una relación de amistad y complicidad, con buenos resultados para ambas orillas.

Un agente literario que tiene más éxitos que fracasos es el mejor asesor para un editor.

Pero ¿y el autor?

Recordamos un hecho que nos contó un amigo escritor los días anteriores a la presentación de su primera novela en Barcelona. La obra se presentaba en una de las sedes de una cadena de librerías, justo en la plaza de Cataluña. La presentación corría a cargo de un afamado periodista de El País. El evento reunía todos los ingredientes para que la convocatoria resultase un éxito. Y así resultó.

Me contó mi amigo que los días anteriores realizó una ronda telefónica con las oficinas de los principales agentes literarios de la ciudad. No menos de doce, me confesó. Todos contestaron negativamente a la invitación. La conclusión fue descorazonadora: no les interesaba ni el autor ni su obra.

Hay otros aspectos de la función del agente literario que favorecen a diferentes áreas de la empresa editorial. Un autor con agente literario reserva para su relación con el editor lo mejor de sí mismo. No hace reclamos, no insiste en que le expliquen una vez más los números de las liquidaciones, o ese misterio incomprensible para los escritores que son las devoluciones. Es el agente quien le lleva las cuentas al autor. Muchas veces, además de trabajar con él en la construcción de su carrera literaria nacional e internacional, también le ayuda a planificar su economía personal. El (buen) agente, o el agente literario perfecto o el ideal, para el autor es banquero y agente de viajes, contador y psicoanalista, primer lector y corrector, y si todo esto lo hace bien, su cartera de autores aumenta y su influencia en el mundo editorial también.

Chema García

Editor en Lantia Publishing. Siempre vinculado profesionalmente al sector editorial y empresas de Tecnología. Es experto en TIC y en el sector editorial, he participado como ponente en numerosos seminarios entorno al sector editorial con gremios de editores y con los más importantes grupos editoriales de Europa y América Latina así como en ferias del libro.

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